Elegir dónde vivir en la última etapa de la vida: lecciones de figuras públicas y familiares. Orlando Duran.
- bridgecareservices
- Sep 8, 2025
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Updated: Dec 26, 2025
Como especialista en transiciones vitales, he acompañado a innumerables familias y personas en decisiones que cambian radicalmente la vida: mudarse a un entorno asistido o a un centro de cuidado de memoria. Cada historia es única, pero existe un hilo común: la elección del lugar adecuado puede transformar no solo la seguridad física de una persona, sino su dignidad, autonomía y calidad de vida.
Una historia que resuena profundamente es la de Wendy Williams, la reconocida presentadora de televisión. Hoy, Wendy reside en un centro de asistencia en Hudson Yards, Nueva York, bajo tutela legal debido a afasia progresiva y demencia frontotemporal. Su situación, ampliamente cubierta por los medios, ofrece un vistazo raro y honesto a los desafíos que enfrentan figuras públicas y personas comunes por igual al navegar necesidades de salud complejas. Wendy recibe apoyo médico integral y acceso a comodidades adaptadas a sus necesidades, pero ha expresado frustración con las restricciones inherentes a este tipo de entornos, recordándonos que incluso con cuidado especializado, mantener la autonomía diaria sigue siendo un reto.
No es un caso aislado. Glen Campbell, el legendario músico country, luchó públicamente contra el Alzheimer, mostrando la importancia de un soporte profesional y compasivo. Pasqual Maragall, expresidente de la Generalitat de Cataluña, compartió su experiencia con Alzheimer, defendiendo la investigación, la concienciación y el respeto por quienes viven con la enfermedad. Rita Hayworth, la icónica actriz de Hollywood, enfrentó desafíos similares, inspirando iniciativas familiares que aumentaron la comprensión pública de la enfermedad y apoyaron la investigación.
Estas historias ilustran una verdad fundamental que veo en mi trabajo cada día: la decisión de mudarse a un centro de asistencia no es simplemente una cuestión de seguridad o supervisión médica. Es una decisión sobre dignidad, participación social y bienestar integral. Con la orientación adecuada, lo que podría ser un proceso estresante se convierte en una oportunidad para que las personas continúen prosperando, conservando la independencia y la alegría de vivir.
En última instancia, nuestra responsabilidad como profesionales, familiares y sociedad es reconocer que cada transición es una oportunidad para dignificar la última etapa de la vida. No se trata solo de cuidado; se trata de humanidad.




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